La concurrencia

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Crisis o buena suerte

Posted by L@lo en 24 octubre 2008

Hoy llegue al trabajo como normalmente lo hago!!!, pero ocurrió algo inesperado, me encontré con la noticia de que muchos compañeros fueron dependidos, OK, era de esperarse… trabajo en Comercial Mexicana, debido a los problemas económicos que ha presentado la compañía, pero ver partir a compañeros que aunque tengo poco tiempo de conocer se han ganado la admiración de su servilleta es bastante conmovedor, triste, de cierta manera te abre los ojos para estar conciente de que todo puede pasar. espero que todo les salga bien, digo… con las liquidaciones que les otorgaron creo que si… por lo menos un tiempo, estoy seguro que encontraran algo mejor, las cosas pasan por algo. Realmente no creo que la suerte rija nuestra vida pero puede existir… dependiendo el enfoque.

En China se cuenta la siguiente historia antigua de tradición taoísta:

La historia se trata de un campesino que habitaba en una pequeña localidad. Ya que se trataba de un lugar muy pobre, el campesino tenía un estatus social muy elevado porque era el dueño de un caballo. Un día cualquiera su caballo se escapó. Los habitantes de la localidad fueron a visitarlo y hablaron de su mala suerte y de lo malo que fue lo que pasó. El campesino sólo levantó sus hombros y dijo: “quién sabe”. Unos días más tarde regresó el caballo y trajo consigo dos caballos
salvajes. Los habitantes fueron nuevamente a visitar al campesino y hablaron de la buena suerte que tenía y de lo bueno que fue lo que pasó. El campesino sólo levantó sus hombros y dijo: “quién sabe”. Cuando al día siguiente el hijo del campesino intentó montar un caballo salvaje, fue lanzado por éste y se rompió la pierna. Los habitantes de la localidad fueron a visitarlo otra vez y hablaron de lo malo que fue lo que pasó, porque justamente cuando comenzaba la temporada de
cosecha, su hijo no lo podría ayudar. El campesino sólo levantó sus hombros y dijo: “quién sabe”. La semana siguiente llegaron algunos oficiales militares al lugar para enlistar en el ejército a todos los jóvenes del pueblo. Sin embargo, el hijo del campesino no fue enlistado porque se encontraba lesionado. Los habitantes del pueblo fueron a visitar de nuevo al campesino y le dijeron que en verdad él tenía muy buena suerte. El campesino sólo levantó sus hombros y dijo: “quién sabe”.

Igual y nosotros no sabemos, pero puede ser que lo que nos pasa es para algo mejor y esto se puede reconocer, demasiado tarde.

En fin, ahora vamos a la borrachera de despedidas….jajajaja

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